Sin medida más que la del amor.
El amor propio sano y sereno.
El que sabe fluir.
El que mira adentro y abre el corazón.
El que permite que el llanto llegue si quiere salir y la alegría desborde contagiándose.
Mirando de frente a los miedos para permitirse continuar aún con ellos, a pesar de ellos o abandonándolos al pasado.
Explorando las sombras.
Entregándonos a los vínculos de forma auténtica y sin apegos.
Recalibrando la forma del amor, esculpiéndola.
Renunciando al exceso de carga, de rabia.
Gestionándote.
Amorosamente.
Sigue adelante por ti.

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