No necesariamente viene acompañado de alegría, risas y experiencias confortables.
Un buen día es aquel que te acercas un poquito más a tu autenticidad, descubres algo que te hace recapacitar, aparece una idea nueva o permites sentir las emociones de tal manera que liberas y sueltas un peso que ya no tiene lugar en ti.
Los buenos días a veces vienen disfrazados de días de mierda, de tristeza, rabia, desolación, añoranza o apegos. Aparecen con la caida de estrógenos propios de los ciclos menstruales o tras una fecha señalada o noticia inesperada que abofetea expectativas.
Y esos días, se convierten en buenos si sabes qué hacer con ellos. Sin evitarlos con múltiples tareas, cayendo en el drama o el victimismo o engaños mentales.
Quizás no serán días muy confortables, pero se convertirán en los que lo cambian todo. En los que se aprende aquello de lo que vamos flojos y en las que usamos nuestros dones y fortalezas para salir de la rueda de hámster en la que habitualmente vivimos.
Son buenos días por que a medida que nos entrenamos en que así lo sean, aprendemos a salir de la vorágine negativa más fácil y rápidamente. A ver la magia de cada instante y a preguntarnos qué oportunidad está apareciendo que antes era incapaz de ver. Soltamos el control y la necesidad de que todo permanezca igual, o bien que cambie demasiado rápido. La prisa es mala.
Los buenos días nos hacen más conscientes, menos reactivos, más amorosos, presentes, libres y felices. Aunque de primeras no lo podamos ver.
En las vacaciones más introspectivas que recuerdo hasta la fecha solo he tenido buenos días. Soy una persona diferente a la que cerró la puerta del estudio el día 8.
He meditado horas y cerrado un ciclo de mi vida, practicado mucho deporte por que forma parte de quién soy y como canalizo mi energía. He visto a pocos amigos y he disfrutado de nutritivas conversaciones sintiéndome muy querida y arropada por ellos. He estado con los indispensables: conmigo misma, mi círculo, mi perrito y la Naturaleza.
Se viene un final de año muy potente que nos traerá las experiencias para ponernos a prueba de lo aprendido durante este explosivo año 9.
El lunes 25 volvemos a clase y te acompaño, si quieres, en esta aventura.
¡Nos vemos!


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