Empieza un nuevo año astrológico y la energía en el ambiente impulsa hacia un nuevo lugar. Se puede sentir a pesar de la confusión, las dificultades, el cansancio y esta sensación de que nada termina de avanzar exactamente como imaginas.
Y no es que sea un corte exacto, un hasta aqui y ahora empieza la primavera. Pero si miramos atrás, año tras año, sea cual sea tu circunstancia el invierno pesa y apetece que el Sol brille más horas.
Es un proceso absolutamente necesario el de ir a la cueva, refugiarse, hacer proceso, inventario y nuevos propósitos. Para que llegue la primavera, el fuego, la ilusión y sobretodo las ganas de lanzarte a otro renacer.
Yo no puedo esconderme, ni quiero. Y como buena ariana necesito de mi energía, por que piscis me drena en sobremanera. Tanto que me limpia por dentro. Barre las esquinas hasta dejarlas sin polvo y eso, aunque parezca maravilloso, visibiliza todo lo que escondes y crees ignorar para pasártelo por la cara y decirte: ¡Atiéndelo!
Este invierno ha sido duro sin pasar demasiado de nada y sé, por que me lo contáis, que much@s os habéis sentido igual.
Pero ya está, basta.
Con la casa que habitas limpita y sin cargas es momento de avanzar guiado por la que no falla, tu intuición.
En plan ariano, no a lo loco, pero sin pensarlo demasiado. Guiado por lo que quieres y por quien eres. Con fuerza e intención.
Por que eres la leche ¿lo sabes?
Eres capaz de mucho más de lo que cree tu mente, no te limites. Y por supuesto, no dejes que nada ni nadie lo haga por ti.
Nos vemos en clase, si quieres.
Muacks 😉


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