Sin dramas, ni rabia, ni enfado, desde la calma algo ha terminado, fin.
Cuando algo da vueltas, molesta a todas horas. Lo apartas, lo ignoras y te distraes pero vuelve a picar a la puerta. La aporrea.
La incomodidad sostenida por evitar el cambio y la perdida de control, lo conocido.
Aquello que se justifica mirando hacia afuera, que se señala, que cabrea y revuelve los miedos.
Y en un determinado momento, aparece la decisión. La certeza que ya está, que ya fue. Que es pasado.
Es un paso seguro hacia un vacío desconocido.
Un espacio donde explorar el camino a seguir, pero en el que ya te sientes ligero.
Sin poder determinar exactamente qué ha sumado para llegar hasta aquí. Pero sabiendo que todo a contribuido a este fin.
Si la decisión no va seguida de un “a tomar por culo” no es la acertada, garantizado.
Mundo del revés, oportunidades al 100%.
Los motores del cohete rugen, prepárate para el despegue.
Estos días ha habido muchos finales y muchos comienzos. Deseo que estés viviéndolo como la oportunidad que es.
¡Bienvenida temporada Sagitario! Tras atravesar la oscuridad, los milagros llegan.

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