Poner foco para calmar

Publicado por Patrícia

4 junio 2020

He tenido una gran pérdida recientemente, un palo duro de esos que te da la vida, que no te lo esperas, que no imaginas que pueda llegar y que, aun habiendo vivido la misma película de adolescente, tiene una perspectiva mucho más amplia cuando se trata de un igual y, además, se comparte con los hijos. Una bomba bien gorda.

Me siento observadora de mí misma de un modo distinto, más profundo esta ocasión. Por primera vez en mi vida he podido responder ante mis emociones sin miedo. Las he mirado de frente, me las he dejado sentir, me he permitido darme espacio, tiempo, incluso sentirme en un globo a punto de explotar como si estuviera en un lugar no real. Me he permitido llorar a moco tendido, expresar lo que sentía sin bloquearme de inmediato, cuidar de mí misma y cuidar de los demás, simplemente porque amo quienes son, lo que representan en mi vida y lo mucho que me han hecho crecer.

Y eso ha sucedido porque, por primera vez en mi vida, ante tal magnitud, he sentido mis emociones sin fundirme en ellas, las sentía y sabía exactamente qué me pedían o mostraban, pero no se me llevaban. Eso, jamás antes había sucedido. Es algo difícil de explicar, solo se percibe cuando uno lo experimenta.

Esta mañana, en mi práctica de yoga y meditación, ha habido un espacio para Susana como los últimos cuatro días. Me he permitido acompañarla y acompañarme con el Mantra AKAAL que brinda por su alma infinita. Abrazar de nuevo los sentimientos y emociones, sentirlo todo y quedarme en paz para seguir.

Cuando somos capaces de hacer focus en aquello que es importante porque nos mueve por dentro, es más sencillo aceptar, reconocer, abrazarnos y continuar. Es más fácil no quedarnos al servicio de los pensamientos en cascada que producen nuestras emociones y permanecer alterados, distraídos o neuróticos durante gran parte del día, y también evitar que estas se enquisten y produzcan tensiones en el cuerpo que acaben produciendo disfunciones en nuestros sistemas.

A veces no sabemos cómo conseguirlo pero, por suerte, es como un pez que se muerde la cola. Si usas el movimiento en el cuerpo para controlar la respiración, esta controla la mente; si te relacionas con consciencia con la mente, es más difícil que tu cuerpo pague las consecuencias. Es decir, si tu cuerpo físico, mental y emocional están alineados, es más sencillo atravesar los retos que proponga la vida con serenidad y calma. La práctica te ayuda en eso.

 

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Publicado por Patrícia

4 junio 2020